Afortunadamente nunca
he tenido espíritu
 masoquista y creo que nunca lo tendré.
Solo vienen recuerdos negros
que no dejan de llover.
Hoy renuncio
del porvenir.
 
 
 

Sinfonia de colores recaen
 sobre nuestros sentidos.
Cerrar los ojos , siente,
mis dedos perdidos en tu pelo
el roce del calor de las mejillas
lozania de un instante fugaz
que se pierde, como lo segundos
las palabras y el tiempo.
Deternerse, escuchar
deleitarse de lo bellamente simple
y gozar, si nunca hubo nada que perder
y tampoco nada por ganar.

  

Saliendo del laberinto
se logra ver la luz
Luz de tu ojos
que acaricia mi camino.

Silenciosa he quedado
al reencontrar lo perdido
volviendo armar
todo un camino.

Si he de perderme
se que tendre tu abrigo
cerrare los ojos
he ire por tus latidos.