Si no conoces el silencio,
no conoces la soledad
Amiga de la vida que viene al socorro para dispersarse
de los torbellinos de la incomprensión,
sabia melodía del vaivén de la sensatez.
Nadie extinguiera alma mía,
el anhelo de tocar el cielo
ni el fusil de sus palabras,
Ni sus lenguas afiladas
del cisco insaciable de volar