EL COLOR DE LA LLUVIA


¿Y si esperara un minuto más?
Quiero estar aquí otro momento, estar seguro de que la lluvia cesará en algún momento. Pero ¿Quién está seguro de todo?. El que este libre de pecado que tire la primera piedra para que los dormidos despertemos. Tal vez sería mejor que prendiera un cigarrillo, puede que sea el último, pero si lo comparto contigo puede que sea el primero de muchos.
Estoy casi seguro de que el fin del mundo se acerca. Es difícil darse cuenta de que siempre quieres saber cosas tan simples, pero que para el ser humano son tan complicadas Fijarse en el detalle más ínfimo, y llenarte de él hasta hartarse y no querer saber más de él. Tengo mis manos frías, mi mente también lo está, alerta a cada movimiento de mi cuerpo, a cada gota que cae. Afuera todavía no cambia nada. Todo gris como siempre.
El otro día visite a mi abuelo; hacía más de dos años que no lo veía, me pareció que está igual que siempre, como el primer recuerdo que tengo de él, fresco. Le costó reconocerme, pero cuando me vio, no pudo ocultar la alegría en sus ojos, como cuando íbamos con mi madre y mi familia. Es Extraño pensar que mi hermana apenas lo conoce, y yo cuando lo veo, es como si fuera como hace 15 años, cuando todo era más tranquilo en mi familia y no existían esas rencillas estúpidas, que después de viejos se hacen insostenibles. Mi abuelo sigue ahí, inmutable al paso de tiempo y de las discusiones de sus hijas. Yo lo saludo igual que siempre, con un beso en su mejilla.
¿Será verdad de que los viejos siempre saben más porque son más viejos? Es como decir que si llueve con más fuerza, caen más gotas. Estoy seguro de que ni con todos los años del mundo llegaré a descifrar los detalles de mi mundo. Todavía no soy capaz ni siquiera de seguir mis pasos, ni tampoco capaz alcanzar mis sentimientos para ser la persona que quiero ser.
¿Y si me ayudaran a abrir los ojos? No creo que sirva de mucho. Quise preguntarle a mi abuelo de que color era la lluvia, pero entre sus recuerdos nítidos y los míos difusos, nunca tuve la oportunidad. Mi abuelo es tal cual como en las fotografías que guarda mi madre en uno de los pocos álbumes familiares que tenemos en casa, está ahí, pero es como si no fuera más que eso, un recuerdo. Nunca fue mi opción alejarme de mi abuelo, fue más porque tenia que seguir a mi madre. Uno cuando es pequeño sólo sigue a quien te entrega seguridad física, y en menos medida mental.
Ja, Ja. Mi seguridad mental. De pequeño es más fácil aquello. Como dicen todos, de pequeño no tienes las preocupaciones que tiene ahora de adulto. A mi no me gustaría volver a ser niño. Mi vida no es color de rosa, ni lo más sencilla que pueda haber, pero aquí estoy, mas cerca de mi independencia económica. No es lo más importante en este momento, pero es lo más próximo. Creo que en este momento no tengo seguridad mental, debe estar por ahí, en alguien que quiera comprenderme, pero hasta el momento no tengo a nadie especial que me comprenda y que realmente lo quiera.
¿El disfrutar de las cosas pequeñas realmente te hacen más feliz?, a muchos he escuchado decir eso. Mi abuelo dice que primero hay que aprender a disfrutar ser feliz antes de tener cosas con que complementar esa felicidad. A mi me parece razonable. ¿Que qué me hace feliz?. Hasta el momento nada, y más que disfrutar muchos pequeños momentos, me gustaría tener uno solo que realmente me hiciese feliz para siempre, pero no todo es para siempre, la felicidad tampoco. Me gustaría tener un poco de paz, pero está lejos en este momento, no es algo imposible, pero no está para mi, ni aquí ni ahora. Eso me haría feliz.
¿Alguien tendrá alguna idea al menos del color de la lluvia?. La lluvia es algo tan simple. La ebullición, las nubes, el mismo sol, todos confabulados en favor de la lluvia, pero ni aún así ellos me ayudan a descifrar el color de la lluvia. No porque esté lloviendo se debe caer el sol.
¿Te has detenido a pensar en la lluvia mientras ella cae sobre ti?. Así como el disfrutar del ser feliz y de los complementos de la felicidad, me he convencido de que primero debo saber sentir la lluvia antes de querer ver su color, despejarme yo antes de que lo haga el cielo, para comprender lo que no comprendo, para sentir lo que no siento, para querer lo que no quiero. Es por eso que no logro descifrar el color de la lluvia, aunque se que algún día estaré preparado. Por el momento, sólo me detendré a contemplarla.

MIGUEL GALLARDO RIOS

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